firma jauja

La sociedad del primer mundo, por llamarlo de alguna manera, está sobrealimentada. Sí, así es. Suena raro y hasta imposible, pero es tan cierto como que mañana volverá a salir el sol. La población come sin tener hambre, palia con la comida sus males emocionales y no busca el verdadero equilibrio que ofrece una buena alimentación.

Estamos acostumbrados a comer tanto y cuanto queremos sin darnos cuenta de que, a menudo, ese gusanillo que a veces sentimos en el estómago no es por hambre. Nervios, desequilibrio emocional o simple gula, suelen ser las causas de que comamos por comer, sin sentido.

A todo esto se suma el exceso diario de calorías traducidas en grasas, azúcares y productos vacíos de nutrientes que como sociedad aparentemente civilizada tomamos.

Estudios sobre las zonas azules, aquellos rincones del mundo donde más años viven las personas, coinciden en destacar puntos comunes entre sus poblaciones como:

  • No esperar a tener la sensación de saciedad para dejar de comer
  • Escuchar al cuerpo y comer cuando realmente se tiene hambre
  • Comer alimentos crudos
  • Predominio absoluto de frutas y verduras

Mirad a vuestro alrededor e identificar a una sola persona que cumpla cada día con todas estas premisas. ¿Pocas, verdad? Más bien solemos ver a gente que come de forma compulsiva, que compra y cocina alimentos precocinados, refinados, ultraprocesados, con azúcares y grasas saturadas.

Después, como sociedad, nos llevamos las manos a la cabeza al ver los índices de obesidad y diabetes que crecen año tras año.

Posiblemente haya llegado el momento de parar y tomar aire. Recapacita sobre las veces que suples un sentimiento con una galleta o te comes aquella hamburguesa tan sólo porque, de no hacerlo, serías la única persona de la mesa diferente.

Si de verdad quieres cambiar y tomar las riendas de tu salud empieza por aplicar este tipo de cambios. Para ayudarte te propongo unas sencillas pautas que, si las sigues, seguro que te sentirás mucho mejor.

  • Si sientes la sensación de hambre poco rato después de comer, bebe agua. Seguramente no será hambre real
  • Si tienes emociones o temas pendientes que te preocupan no los alargues en el tiempo y afróntalos. No permitas que la ansiedad acabe con tu salud
  • Incorpora cada día frutas y verduras
  • Come más alimentos crudos
  • Bebe agua y zumos naturales
  • Respira
  • Camina
  • Descansa

Ánimo, la clave siempre está en tu mano.

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