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Cuando la boca calla, el cuerpo sigue hablando. Bajo esta premisa se desarrolla la comunicación no verbal, un estudio que desgrana el significado de los gestos y expresiones. Su vertiente científica se basa en la neurociencia y, en concreto, abarca tres disciplinas: la sinergología, las microexpresiones y la paralinguística.

Las conclusiones que se extraen del análisis del lenguaje corporal y facial se utilizan de manera cotidiana en organismos policiales, departamentos de recursos humanos y en el ámbito de la política, entre otros. Y no es de extrañar, ya que la comunicación no verbal representa entre un 55% y un 90% de la información que se intercambia en un proceso de comunicación.

Al tratarse de una materia en la que tienen mucho que ver las emociones y la afectividad, nunca se puede asegurar una efectividad absoluta, ya que no se trata de un problema matemático en el que existe un resultado exacto. Además, su interpretación varía según el país en el que nos encontremos o la cultura de las personas que participan.

A pesar de esto, la comunicación no verbal pone a nuestra disposición herramientas clave para reafirmar nuestras sospechas o como primer indicio de una interpretación. Uno de los casos en los que puede ser más útil esta disciplina es cuando queremos saber si podemos confiar en alguien. Si te encuentras en esa situación, toma nota de los siguientes gestos y posturas que delatan a un/a mentiroso/a.

  • El contacto visual es escaso o, incluso, inexistente. También se pueden percibir movimientos rápidos con los ojos.
  • El interlocutor tiende a taparse la boca con sus manos o dedos.
  • Se detecta un ligero aumento de la respiración y de la transpiración.
  • Incrementa el movimiento de los pies y de los párpados.
  • Gestos exagerados y artificiales.

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