image

Tan solo nos separan un par de semanas del 1 de enero pero las ganas con las que se afrontan los propósitos de fin de año parecen estar a años luz de distancia. Adelgazar, ir al gimnasio, dejar de fumar, ahorrar o ser mejor persona son las metas más populares entre los españoles. Y fin de año es un momento idóneo para plantearlas porque el hecho de finalizar una etapa nos facilita hacer un balance objetivo de nuestra vida y detectar los puntos que podemos mejorar. Además se tiene que añadir la motivación que suscita disponer de 365 días para estrenar.

Hasta aquí todo perfecto. El problema es cuando el calendario avanza y nos damos cuenta que no basta con cambiar la cifra del año para romper con rutinas que tenemos programadas en modo automático desde hace tiempo. ¿Con eso quiero decir que es inútil plantearse nuevos retos? Ni mucho menos. Pero tenemos que concienciarnos de que no se trata de algo instantáneo ni fácil. Hace falta fuerza de voluntad y perseverancia. A todos los valientes que estéis dispuestos a poner de vuestra parte para lograr vuestras metas, os explico cinco claves que os servirán de gran ayuda.

  • Para empezar, recuerda los motivos por los que elegiste esos propósitos y ten en cuenta que si te vinieron a la mente es porque en el fondo sabes que son cambios necesarios en tu vida. Después visualiza el momento en que los logres y recurre a la felicidad que inspira esa imagen cuando lleguen los momentos de flaqueza.
  • Hazte con una libreta y escribe todos los puntos que decidiste modificar. Dicen que las palabras se las lleva el viento, así que dejar constancia de tus objetivos en un papel hará que parezcan más serios y reales. Si eres de los que disfruta con la escritura, te aconsejaría que llevarás un seguimiento de tus propósitos en la misma libreta.
  • Comparte con los demás tus metas y si fuera posible, anima a algún amigo o familiar para que emprenda este camino contigo. Por una parte, al explicar a otras personas nuestra decisión de realizar dichos cambios se consigue otorgarles más veracidad que si nos los guardamos para nosotros mismos. Y por otra parte, si tenemos cerca a alguien que persigue el mismo objetivo nos será más fácil llevarlo a cabo y, además, puede ayudarnos psicológicamente si decidimos tirar la toalla.
  • Huye de las ideas generales y abstractas y delimita tus propósitos con acciones realistas que no sean imposibles de alcanzar. No es lo mismo decir que quiero adelgazar, que puntualizar que me gustaría perder X kilos en un mes. De esta manera, alimentarás tu motivación al ver cómo cumples pequeños retos que te acercan a la meta final.
  • El último punto tiene que ver con convertirnos en nuestros mejores entrenadores personales. Eso significa mantener la positividad y la alegría mientras nos esforzamos para lograr nuestros retos. Y sobre todo, no ser demasiado duros con nosotros mismos.
Anuncios