firma jauja

Hoy no os traigo ni recetas, ni trucos ni consejos. Hoy os invito a reflexionar y abrir un poquito más los ojos de lo que tenéis alrededor. Y para ello os descubriré el misterioso mundo de los ingredientes.

Sí, puede parecer una locura ir leyendo los ingredientes de cada cosa que compres. Pero, ¿no te parece peor no entender ni la mitad de las cosas que llevan los productos que ingieres? A mi, personalmente, sí.

Aunque pienso que debemos tener un cierto margen de tolerancia, no es bueno obsesionarse con nada, creo que la sociedad en general pasa demasiado por alto este tipo de información que sí se nos ofrece pero que, por pereza o poco interés, no le prestamos la atención que se merece.

Para entenderlo mejor, os mostraré dos ejemplos de ingredientes de dos productos, no puedo llamarles alimentos, que demuestran la cantidad de porquería que lleva cualquier procesado.

Patatas fritas con sabor a jamón y queso

El nombre, de por sí, ya debería asustarnos. ¿Desde cuando unas patatas tienen sabor a jamón y queso? ¿Es eso normal? Evidentemente que NO. Vamos a echar un vistazo a los  ingredientes que marca la bolsa.

patatas

  • Patatas
  • Aceite de palma
  • Aroma a jamón y queso
  • Suero de leche
  • Potenciadores de sabor
  • Preparaciones y sustancias aromatizantes
  • Proteína de leche
  • Lactosa
  • Harina de soja
  • Azúcar
  • Sal

¿Rico, verdad?

Vamos a por el segundo producto escogido

Palmera bollo de chocolate

palmera

  • Harina de trigo
  • Azúcar
  • Grasas vegetales
  • Huevo
  • Jarabe de glucosa y fructosa (azúcar)
  • Humectante
  • Conservadores E 282, E 202
  • Colorante E 160a
  • Corrector de acidez E 330

No he escrito todos los ingredientes de cada producto, tan sólo los que más me chirriaban. Pero llegados a este punto pregunto: ¿Qué comemos?

Nadie esconde los ingredientes en las estanterías del supermercado pero, muy pocos, nos encargamos de mirar qué nos ofrecen. La mayoría de veces que se habla sobre el tema salen a la luz opiniones como “si tuviéramos que mirarlo todo no comeríamos de nada”.

Abrid los ojos, por favor. Hay un inmenso mundo de productos que no llevan toda esa porquería y que dejan de ser potingues procesados y pasan a ser ALIMENTOS reales.

No es tan difícil como parece y tan sólo hay que seguir una premisa clara: comprar alimentos en materia prima que estén lo menos procesados posible. Y, en el caso de que se quieran comer galletas, bollos, patatas de bolsa, palmeras o demás, siempre tendremos una opción saludable o casera. ¿Por qué no cocinamos nuestras propias galletas? ¿Y el  bizcocho de la merienda?

En este punto debo decir que tampoco soy partidaria de ‘copiar’ según qué productos. Pero si alguien no se puede resistir a su muesli del desayuno, por favor, busca y encontrarás la mejor versión de ese muesli.

Es curioso, nada nos da tanta pereza como cuidar nuestra salud.

Compra alimentos reales, crudos, con color. Huye de las bolsas precintadas con miles de ingredientes y con trazas de todo menos de lo que tu cuerpo necesita. Busca siempre alimentos que te sumen, nunca que te resten.

Todo depende de las prioridades de cada uno. Yo elijo cuidarme, ¿y tu?

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