BEGO

El vino está de moda y no hay nada mejor para disfrutarlo que saborear una buena copa, en plena naturaleza, rodeados de viñas y en buena compañía. Pero más allá del placer de asistir a una cata, ésta puede ser una buena forma de introducirte en el mundillo y descubrir si realmente este sector te apasiona como crees.

 Las áridas tierras del Priorat (Tarragona) producen algunos de los vinos más buenos del mundo. Experimentarlos supone exclusividad, ya que en esta zona la producción es poca y la calidad mucha. Los vinos tienen una alta graduación, ya que las cepas desarrollan largas raíces en busca de agua y se nutren así de gran cantidad de minerales. Así que si os decidís… ¡tomad las precauciones oportunas y pensadlo bien antes de reservar! Podéis salir algo perjudicados…

 Son muchas las bodegas que organizan catas, algunas regalan botellas, otras ofrecen más o menos copas y a precios variados. En este caso, tras rebuscar y barajar las diferentes opciones, optamos por visitar la Conreria de Scala Dei, en el pequeño y bonito pueblo que le da nombre. Reservamos a través de una agencia online y nos cuesta 12 euros por persona, aunque más tarde descubriremos que, obviamente, es más barato hacerlo desde la web de la bodega. Para aquellos que quieran practicar inglés a la vez que catar y descubrir los vinos, la Conreria programa y ofrece esta actividad también en esta lengua.

 A nuestra llegada, nos introducen en el grupo de 8 personas con las que disfrutaremos de la experiencia. Gente venida de otras partes de Cataluña, que no conocemos de nada y con la que, tras pasar entre una y dos horas y con el apoyo del vino, acabaremos entablando conversación y compartiendo impresiones.

Después de una breve explicación sobre las características del terreno y sobre la historia y el funcionamiento de la bodega, empieza la cata. Primero probamos el vino blanco, joven y afrutado. Aseguran que es del gusto de los nuevos wine lovers, por lo que la Conreria quizás apueste en el futuro por la producción de vinos más afrutados y jóvenes. Después, pasamos a saborear y diferenciar los aromas y el sabor de los tintos que aún se encuentran en el depósito, aquellos que ya descansan en barricas y los que están listos y embotellados.

Tras unas ocho copas y la visita a las instalaciones, como es habitual en estas catas, nos ofrecen comprar alguna de las botellas que se producen en la bodega. Vinos que van de los 10 a los 60 euros la botella y que , según el responsable de la Conreria, se destinan mayoritariamente a la exportación y no se suelen encontrar en tiendas y supermercados.

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Un poco más expertos en vinos y con buen sabor de boca, nos despedimos. Para aquellos a los que les haya entrado hambre, en Escaladei hay un par de restaurantes que ofrecen comida tradicional y de calidad a precios razonables. Recomendaría el restaurant Llesqueria La Plaça, donde optar por la carne a la brasa es una buena y sabrosa eleccion. Eso sí, siempre acompañada en la mesa de un buen Priorat.

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