image

Hey mujer. Sí, te estoy hablando a ti. No me importa tu edad, tu clase social ni tu nacionalidad. Quiero ir más allá de tu apariencia y encontrarme con tu alma, tu mente, tus sentimientos. Quizás te parezca raro que me interese por tu interior, lamentablemente la sociedad todavía calibra tu valía en función de tu belleza. Y digo yo. ¿Qué belleza? ¿La de las modelos que representan tan solo un 1% de la población mundial? ¿O tal vez los cánones de épocas pasadas que endiosaban a las mujeres con curvas por simbolizar la fertilidad? Al final te das cuenta que esto de la belleza es tan subjetivo que no merece la pena dedicarle demasiado tiempo.

Y esa es otra, el tiempo. Deja de ver el paso de los años de manera negativa. Cada arruga es un ‘souvenir’ personalizado de tus risas, enfados, alegrías y alguna que otra lágrima. En definitiva te recuerdan todas las experiencias que te han llevado a ser lo que ahora eres. Así que levanta la cabeza y siéntete orgullosa de tu edad. La juventud está sobrevalorada. Intentar conservar eternamente la misma apariencia que cuando teníamos 18 años es una batalla perdida. Ahórrate esa lucha y dedica tu energía a cosas más productivas como aceptarte tal como eres. Aunque el mundo exterior te anime a atacar tus ‘defectos’ a golpe de bisturí y de tratamientos milagrosos. En realidad no hay nada malo en modificar tu cuerpo siempre que se trate de una decisión tuya y no influenciada por las centenares de empresas que trafican con tu autoestima para enriquecerse.

¿Y por qué te digo todo esto? Pues porque hoy es tu día y quiero que lo celebres libre de prejuicios y estereotipos. Eres lo que eres y serás lo que te dé la gana ser. Que más da si rubia, morena, alta, baja, empresaria o ama de casa. Eres única. Mírate al espejo y quiérete, quiérete por encima de todo y de todos.

Anuncios