firma jauja

Cuidarse en el amplio sentido de la palabra abarca muchas concepciones. La mayoría de personas lo asocian con la ingesta saludable de alimentos. Pero si de verdad te gusta y tomas consciencia de la importancia de cuidar tu cuerpo también lo haces por fuera. Tal vez algunos ya leáis de vez en cuando las etiquetas de los ingredientes que incluís en la cesta de la compra. Ahora bien, ¿Hacéis lo mismo con productos como la crema corporal?

Por suerte también existen alternativas a las típicas cremas que, aunque huelan y tengan una textura ideal, impregnan de decenas de químicos nuestra piel. No tendría demasiado sentido controlar al dedillo los beneficios de una dieta sana, si después intoxicas el único lugar que tienes para vivir: tu cuerpo.

Aunque existan múltiples alternativas a las cremas comerciales, hoy os voy hablar del aceite que utilizo personalmente.

Aceite de coco virgen:

Al igual que el aceite de oliva, el aceite de coco tiene unas propiedades que limpian, hidratan y nutren nuestra piel. Tiene propiedades antibióticas y antimicrobianas que pueden ayudar a prevenir y combatir infecciones en la piel, además de contener ácidos grasos de cadena media, los cuales ayudan a restablecer el pH de la piel. Cabe destacar que varios estudios han determinado que contiene ácido láurico, uno de los componentes de la leche materna que ayuda a proteger la piel, proporcionándole suavidad y reestructuración celular.

Su aplicación es sencilla y aunque pienses que ‘pringa’ mucho, la piel lo absorbe con facilidad y si te lo aplicas en la justa medida no te sentirás grasienta. A modo de truco, os recomiendo que una vez lo compréis en líquido lo pongáis en la nevera para que espese. Cuando esté en bloque dejarlo fuera (en un lugar donde no haga mucha calor para evitar que vuelva a derretirse) y podréis usarlo con una textura similar a una crema.

Si os decidís por el coco, tened en cuenta que no cualquier aceite vale. Debéis aseguraros de que es ‘bio’, ya que de no ser así, no serviría de nada nuestra misión de desintoxicar la piel.

Por último, me gustaría explicaros que en este post me he ceñido exclusivamente al uso del aceite de coco en la piel pero su uso no se acaba aquí. De la misma forma se puede usar como mascarilla de puntas para el pelo, como desmaquillante, como bálsamo labial o, por qué no, como perfume ya que el olor que desprende es una auténtica delicia.

No tengáis miedo de probar cosas nuevas. ¡En la variedad está el gusto y descubrir caminos que hasta ahora desconocíais es fantástico!

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