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¿Quién eres? No vale responder con una profesión, un nombre o hacer referencia a otras personas. Ahora sí. Dime. ¿Quién eres cuando nadie te ve?

Libérate del maquillaje, de lo políticamente correcto, de las sonrisas por compromiso y dedícate la más sincera de las miradas. No te entretengas en lo que quedó atrás ni en lo que intuyes a lo lejos. Echa un vistazo a tu interior y disfrútate aquí y ahora. Con tus derrotas, tus logros, tus virtudes, tus defectos. Quiérete así de (im)perfecta/o, así de única/o, así de TÚ.

Pero no te quedes ahí, tienes mucho que aportar a los demás. Sí, ya era hora de que alguien te lo dijera. Aunque no salgas en la televisión ni tengas cuatro carreras posees un valor inestimable para el mundo. Muéstrate sin miedo, orgullosa/o de lo que eres y de lo que serás. A cada segundo cambiamos, evolucionamos al ritmo frenético que marca la vida. Cada palabra, estímulo y situación nos modifica y reconstruye. Somos un perfecto puzzle que altera continuamente sus piezas. A veces sin sentido, otras de manera previsible pero siempre con el objetivo de completar el rompecabezas.

Pero no nos engañemos. Existirán momentos en los que el puzzle se te antojará un laberinto. Denso, oscuro, incomprensible. En esos días trátate con los mimos y la comprensión que reglarías a un buen amigo. Al fin y al cabo la única persona que seguro te acompañará el resto de tu vida eres tú misma/o. Así que quiérete y deja que tu propia luz brille con fuerza hasta que se convierta en tu mejor abrigo.

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